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Septiembre es un mes precioso para celebrar una boda.

La costa del sol suele tener un clima estable para celebrar enlaces al aire libre pero hay días en que las lluvias pueden arruinarte todo lo que habías preparado.

De ahí la importancia de tener un plan B o la estrategia de Lidia y Alejandro con Doña Francisquita para celebrar su maravillosa boda en Finca La Tosca.

La noche anterior cayó una tromba de agua que lejos de afear el enlace, hizo que los jardines reverdecieran su tono y crearan un entorno romántico perfecto para celebrar la ceremonia debajo de los arcos árabes. Todo aún si cabe más bonito con la ayuda de nuestros amigos y compañeros de Floristería Vico.

Naiara Castillejo fue la encargada de recibir a Alejandro y su madre con la original propuesta de Standby de Extremoduro a violín.

Minutos después, Xenia, comercial de la finca, dio paso a Lidia, que atravesó una alfombra de pétalos blancos y fucsias hasta los brazos del que en breve iba a ser su marido.

La ceremonia fue de lo más emotiva, destacando varios momentos:

La soltura en el discurso de la pequeña sobrina de Lidia que le agradeció todos los momentos en los que siempre se acordaba de ella y por cuidarla.

El momento sorpresa de la lectura de Luis, el padre de la novia, en el que habló de los momentos compartidos, en el que le aseguró que siempre estará para ella cuando le necesite y en el que le dijo a Alejandro que lo quería mucho porque sabía cuidar de su pequeña y se había sabido ganar el cariño como un hijo.

Y cómo no, el momento de los votos que se dedicaron el uno al otro en el que Alejandro se emocionó con las palabras de Lidia y en el que sacaron una sonrisa a los invitados refiriéndose a sí mismos como Topi y Pitusin.

Una vez terminada la ceremonia, los ya marido y mujer, entraron al cóctel con la sorpresa de Lucía, amiga de los novios, que les regaló la actuación de un dúo que empezó con Todos los Besos y terminó con un par de comparsas más.

La cena, situada en la planta de arriba (bendito plan B) fue de lo más divertida empezando por la entrada de los novios con la canción principal de la serie Friends y llena de momentos en los que toda la familia quiso dedicarles unas pequeñas palabras.

Lucía vuelve a sorprender a los novios pidiéndoles que sean los padrinos de su hijo.

Lidia y Alejandro no se quedaron atrás, regalando a sus padres un periódico del día de la boda y entregando Lidia su ramo, a la única persona a la que podría hacerlo, su Campanilla, su hermana, que a pesar de sus tres hijas, ha ayudado a preparar la boda como si fuese la suya propia.

Y como no, el fiestazo de barra libre que llegó después de la mano de Quique Sánchez y que, al igual que toda la boda, fue inmortalizado por la maravillosa Amanda Watt.

Tal fue, que los novios decidieron ampliar una hora más para que se alargaran las risas, los bailes, el buen rollo, el cantar a voz en grito…

Todos lo pasamos de escándalo, con la música y animación de Quique Sánchez (incluido el supercrack que tenéis por cuñado y sus calzoncillos) y disfrutamos viendo como Lidia bailaba genial salsa con Devórame Otra Vez y cómo desde que ganaron un campeonato juntos, los padres de la novia bailan el Bimbó en cada celebración familiar.

 

Alejandro, Lidia, tenéis el ejemplo de ellos queriéndose y estando juntos desde que tenían quince años. Buscad la felicidad junto al otro y seguid manteniendo esas miradas que os dedicábais en la boda. Esperamos que seais tremendamente felices y que muchísimos años después podamos seguir bailando todos juntos recordando el que fue uno de los mejores días de vuestra vida.